Entrevista a nuestra modelo Aleta Marjorie Magri

Marjorie Magri: «Yo amo mi acento venezolano»

«Hacen falta historias, hace falta, quizás, que dejemos de buscar solamente la cara bonita» «¿Se cortaría el cabello o engordaría para dar vida a un personaje? ‘Sí, eso es parte de nuestro trabajo»

A los 15 años quería ser comunicadora social, diseñadora de modas o doctora. Sin embargo, un casting, al que fue por consejo de un amigo, le cambió el destino. Tres años después, formó parte del elenco de la serie juvenil Con toda el alma (2005) y, hoy en día, Marjorie Magri no concibe su vida sin la actuación. «Esta es mi pasión de vida», casi grita a los cuatro vientos, quien noche a noche interpreta a Amparo Montoya en la telenovela estelar de Televen, Las bandidas.

-Por fin, ¿con qué acento se queda? ¿Venezolano, colombiano o mexicano?

-Yo amo mi acento venezolano. Soy más venezolana que el pabellón criollo. El tema del acento ha sido controversial para todo el mundo. Nosotras trabajamos con un llamado acento neutro que, en mi opinión, no existe por el simple hecho de que nadie habla neutro. Para expresar emoción tú tienes que darle algún tipo de tonalidad al momento de hablar. Yo le aposté al acento mexicano, fue el que más fácil se me dio, sin embargo, debo confesarte que cuando estaba haciendo las escenas con mis «hermanas» y, sin darme cuenta, se me pegaba el acento de Ana Lucía Domínguez, que es colombiana, y el de Daniela Bascopé. Tú estás hablando con un maracucho y, de repente, se te sale una expresión maracucha y dices: «Epa, ya va, ¿qué pasó aquí?», pero sí, (en la novela) le aposté al acento mexicano. No mexicano rajao (sic). No. Simplemente a una cadencia mexicana.

-¿Qué admira y que le reprocha a Amparo Montoya en Las bandidas?

-Admiro su integridad, su amor por la familia, el amor por el trabajo, su amor propio, los valores y los principios que tiene, que le inculcó su padre. Es una mujer de lucha, de temple, con muchísimo carácter; sin embargo, por su edad, es muy inmadura, por eso el público está viendo ahorita que ella está en un dilema porque está enamorada de quien no debería ser, pero tranquilos, que Amparo va a luchar por ese amor. Vienen muchas risas, muchas lágrimas. Es una historia bastante rica, llena de mucha pasión y entrega. La van a disfrutar muchísimo.

-Los tiempos y las mentalidades han cambiado y en las relaciones no importan las edades ni los estratos sociales. ¿Cree que una pareja como Amparo y Rubén pueda estar rondando por ahí?

-Sí, ¿por qué no? Yo pienso que cuando el amor es verdadero nada de eso cuenta. Son circunstancias de vida. Cada quien nace con oportunidades diferentes, con culturas diferentes, pero uno no elige de quien se enamora. Eso simplemente sucede y es lo que estamos viendo en este caso. No importa ni edad ni estrato social. Ojalá recuperáramos un poquito el amor por la vida y por el ser humano. Quizás, no estaríamos viendo tantas guerras en el mundo, tanta desunión, tanta falta de respeto, tanta falta de solidaridad entre hermanos y hablo en general, del mundo entero.

-¿Anhela ser la protagonista principal de una telenovela? ¿Quiere protagonizar en otro país?

-Yo sí digo sinceramente: sueño con protagonizar. Llegué al mundo artístico de una manera fortuita porque hasta los 15 años decía que iba a ser comunicadora social -que fue mi carrera universitaria-, diseñadora de modas o médico. Y un gran amigo mío, Fernando Peniche, un día me dijo: «¿Por qué no vamos a un casting que están haciendo?». Mi mamá me animó, fui y, de esa manera, entré al mundo del modelaje. Tres años después, culminé mis estudios de bachillerato y me conseguí con el dueño de la productora que hizo Con toda el alma. Yo nunca había actuado y fue ahí donde me enamoré de la actuación. Esta es mi pasión de vida y lo que amo. Desde el primer día dije: quiero llegar a ser protagonista y por eso ya tengo siete años trabajando, preparándome, estudiando y, gracias a Dios, no me han faltado las oportunidades. Yo pienso que el tiempo de Dios es perfecto. Hoy en día, RTI y Televisa me dieron una gran oportunidad, un protagónico compartido, pero es un personaje que me ha hecho crecer muchísimo no solamente como actriz sino también como persona. Y sí, mi sueño es protagonizar en mi país porque nada mejor que ser profeta en tu tierra; aunque para todos los actores es un gran logro poder trabajar fuera de nuestras fronteras para poner el nombre de nuestro país bien en alto. Venezuela se lo merece porque es el mejor país del mundo.

-¿Qué deben tener las novelas venezolanas para volver a ser líderes en el mercado?

-Faltan historias, hace falta, quizás, que dejemos de buscar solamente la cara bonita, que también valga el talento, pero yo pienso que a la telenovela venezolana lo que le falta es un empujoncito para volver a ser lo que era antes y es lo que está sucediendo en este momento. La telenovela venezolana era de las más vendidas, de las mejores y, sin duda alguna, yo pienso que ya estamos en camino a recuperarlo. Todo es cuestión de tiempo, de seguir trabajando, amar nuestro producto y cada día hacerlo mejor.

-¿El trabajo de cuál actriz la deja sin aliento?

-De Hollywood, Meryl Streep y Julia Roberts. Siempre han sido mis dos actrices favoritas. Del mercado venezolano, admiro y respeto profundamente a Caridad Canelón y Daniela Bascopé. Danielita es un monstruo de actriz y para mí, fue una gran bendición haber trabajado con esas dos amigas y maestras de la actuación; pero hay tantas: Beatriz Vásquez, Beatriz Valdés, Elba Escobar que, además, ahorita estoy teniendo la fortuna de tenerla como directora de teatro en la obra Mujeres infieles de Enrique Salas. Para mí esto ha sido un gran privilegio, estar acompañada de Carmen Julia Álvarez.

-¿Se cortaría el cabello o estaría dispuesta a engordar para dar vida a un papel?

-Sí, eso es parte de nuestro trabajo, pero ¿sabes qué? Me tuve que aclarar el cabello para esta novela y yo lloraba: ¡Ay, mi cabello!, ¡mi cabello negro!, pero después, le agarré el gusto. Nosotros interpretamos distintos personajes y, a veces, no basta solamente con darle características histriónicas sino características físicas obviamente.

Fuente: El Universal

— Publicado el 10 junio, 2013 a las 1:46 pm

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