Terapias Milenarias

Pese al avanzado desarrollo científico en la industria de la belleza, hoy siguen aprovechándose antiguas prácticas que brindan buenos efectos en la estética corporal

Tratamientos con tecnología de punta que prometen la juventud eterna; cremas y sueros fabricados en los mejores laboratorios que aseguran devolver, en tan solo horas, la lozanía perdida; aparatología que sorprende restituyendo la elasticidad de los tejidos… A pesar de todos estos productos tan novedosos, hoy se utilizan terapias que datan de tiempos inmemoriales y que continúan alcanzando resultados positivos, no solo en la apariencia física, sino también en el bienestar de los órganos internos del cuerpo. Un equilibrio entre salud y belleza resumido en la sabiduría de cientos de años.

Son muchos los métodos de vieja data que permanecen como «milagrosos» en centros estéticos, de salud o spas, ofertados como alternativas naturales para mejorar la apariencia de las personas. Entre este sinnúmero de prácticas podrían mencionarse desde la terapia Hamman (purificación corporal que mezcla el vapor o baños turcos con exfoliación) hasta el uso de las piedras volcánicas hawaianas para dar masajes, razón por la que únicamente fueron seleccionadas cuatro terapias milenarias reconocidas porque sus efectos inmediatos.

Acupuntura

La tradicional técnica de la medicina china que hace uso de agujas insertadas en la piel para equilibrar el funcionamiento del cuerpo, también es utilizada como método para combatir las líneas de expresión y restituir el tono muscular en el rostro. Esta práctica es conocida como Acupuntura Estética o Acupuntura Facial y fue traída a la actualidad por las estrellas de cine que persiguen los beneficios de los tratamientos no invasivos.

La acupuntura facial es aplicada directamente sobre la piel de la cara estimulando la irrigación sanguínea y el colágeno, suministrando frescura temporal al rostro.

Miguel Arrieta, graduado en medicina china y director del Centro Tao Te King de Caracas, explica que, para los tratamientos tradicionales asiáticos, la estética es un concepto más amplio que la apariencia. «La estética es más bien el reflejo del bienestar de una persona, que a su vez se relaciona con el estado emocional del individuo. Quien permanece en angustia, en chismes, en temor o en depresión presenta signos en el rostro que desmejoran significativamente su aspecto. Desde el crecimiento del cabello hasta la fortaleza de las uñas, todo depende de que haya un correcto equilibrio entre el estado emocional y el funcionamiento del cuerpo, lo que debería generar salud en la persona y belleza de su piel».

Según Arrieta, en la última década ha sido retomado el método de la acupuntura directamente en la piel, porque la aguja influye en el estado de los músculos que sostienen la dermis del rostro lo que genera una reafirmación casi inmediata. «La aguja de acupuntura (que es muy delgada) obliga a una circulación periférica más acentuada que, a su vez, provoca que haya un movimiento sanguíneo desde zonas más profundas del rostro hacia la superficie, lo que convoca a una frescura inmediata. Esto es un tratamiento focalizado y con una corta duración de los resultados, aunque es efectivo. Pero repito: la piel del rostro no es exclusivamente lo que debemos tratar, debe irse al concepto más amplio que implique la salud real del paciente».

Masaje Kobido

Son masajes profundos que se realizan con las yemas de los dedos a nivel muscular en el rostro y el cuello. Se aplica en movimientos tonificantes y profundos, pero muy suaves. «Este masaje mueve el músculo que ha estado, de alguna forma, en una posición inadecuada -explica la terapeuta holística Zoraida Grimán. Por ejemplo, la gente que frunce el ceño o que tiene la boca apretada provoca una tensión adicional en el músculo que, a su vez, ‘olvida’ cuál es su estado original. Con el masaje la musculatura facial retorna a su lugar original. Esto también ayuda a liberar la energía acumulada en el rostro, porque al igual que en los pies, en el rostro hay un ‘mapa’ de todos los órganos del cuerpo. Es decir, a través del kobido estaríamos igualmente estimulando otras zonas».

Se estima que el masaje kobido viene utilizándose en la cultura japonesa desde hace cientos de años. El mismo habría estado relacionado con los movimientos relajantes que eran practicados a la casta Samurai al volver de combate. La terapeuta Grimán expone que el kobido suaviza las líneas de expresión, genera mayor irrigación sanguínea y activa la producción de colágeno y elastina. «Inclusive, las personas que han sido intervenidas quirúrgicamente en la zona consiguen mayor naturalidad en la cara, pues distiende los músculos hacia una apariencia más agradable. Asimismo, hemos visto efectos positivos sobre las personas que tienen acné y en las embarazadas, que, por su estado, liberan mayor melanina produciéndose manchas en la cara. En ambos casos la reducción del melasma y de las espinillas es importante».

El masaje tiene una duración variable. En el caso de Grimán, el procedimiento se prolonga por hora y media, pues se agrega digitopuntura y drenaje linfático a la terapia.

Lo ideal es someterse a tres sesiones continuas aunque los resultados se harían evidentes desde el primer día. «De hecho, como terapeuta, tomo fotografías a los pacientes para que puedan ver el antes y el después de su rostros», añade la conocedora de la técnica.

Fangoterapia

El barro y la arcilla han sido utilizados desde épocas remotas como alternativas descongestionantes para la zona del vientre y para cuidar la piel. Se dice que los egipcios y los griegos utilizaban estas sustancias para desinflamar y tratar quemaduras. Actualmente, tanto el barro como la arcilla siguen usándose en centros estéticos con fines similares.

Los terapeutas que aplican este tipo de prácticas mezclan el fango (que es previamente tratado, limpiado y clasificado) con hierbas, aceites y otras sustancias para incrementar los beneficios que el producto genera sobre la piel. Al menos estéticamente, y según los entendidos, la dermis tratada con fango aumenta en brillo gracias a la hidratación, disminuye medidas en la cintura (cuando es aplicado junto a masajes), brinda firmeza, mejora la circulación sanguínea y absorbe las toxinas del cuerpo. Igualmente, es recomendado en el tratamiento contra el acné porque purifica, calma y cierra los poros de la piel gracias a las propiedades minerales del barro.

Masaje ayurvédico-yoga

Proveniente de la medicina india, el sistema ayurvédico (que de acuerdo con publicaciones especializadas alcanzaría los 5.000 años de práctica) hace uso de hierbas y prácticas antiguas (como el yoga), cuyos resultados habrían sido celebrados hasta por la Organización Mundial de la Salud.

«Es un masaje profundo, que requiere de cierto uso de la fuerza, aunque es muy calmado. Se trabaja de articulación en articulación ejerciendo presión en los músculos. De cierta forma podría decirse que es un planchado o un alisado del cuerpo en el que se sostiene el órgano por unos segundos», menciona Zoraida Grimán, dedicada a proveer este tipo de masajes.

En cuanto a la belleza, el masaje ayurvédico-yoga corrige la postura (que de no mejorar tiende a transformarse en padecimientos o dolores en cuello y espalda) y ofrece tonicidad a toda la estructura corporal, además de los estados propios de relajación que incrementan la sensación de bienestar del que recibe la terapia.

 «El masaje ayurvédico-yoga ejerce también influencia sobre las emociones. Por ejemplo: las personas en estado de tristeza impulsan los hombros hacia adelante y generan una curvatura mayor en la columna y cierran el pecho. Entonces, devolviendo el cuerpo a su posición correcta, recordamos al músculo dónde va y se ayuda al paciente a librarse de emociones inconvenientes», añade la masajista.

— Publicado el 20 septiembre, 2013 a las 2:26 pm

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